La Leyenda del Callejón del Diablo

Se trata de una calle empedrada y estrecha de unos 200 metros totales, ubicada en una de las colonias más antiguas de todo Cuernavaca: el Miraval. Es un camino solitario y tranquilo, con algunas casas, grandes muros, y alargados árboles que abrazan el puente que pasa sobre la barranca de Amanalco, creando una ilusión de techo, que ensombrece al lugar. Los persistentes vientos de la barranca magnifican los sonidos que se prestan a las ramas de los árboles de la zona, por lo que sí, en efecto, se trata de un lugar lúgubre.


El puente en cuestión data del siglo XVI, y era llamado "Telpochhuhueco", que significa "El viejo siempre joven" (el diablo), que fue llamado así por la leyenda del lugar, que incluso se encuentra en el códice municipal de Cuernavaca de aquella época:

Hernán Cortés mandó a construir este puente ¿la razón?, pues se dice que el diablo le ayudó y le salvó la vida a Cortés, en el momento en que él se encontraba huyendo de los Tlahuicas, que empedernidos iban tras él para capturarlo, mas justo antes de la orilla hacia la barranca, su caballo brincó y llegó al otro lado, en una apertura de 5 metros, algo imposible, y que se cuenta que su caballo voló como si tuviera alas, como si hubiera pactado con el mismísimo diablo.

Actualmente es un práctico paso, que sirve como atajo para varias personas. Y no te vamos a mentir, sí es un lugar algo tétrico, con diferentes carteles que te hacen la invitación a una lectura del tarot o diferentes actividades, a veces incluso es posible encontrar a un saxofonista haciendo su performance en la entrada de la calle Francisco I. Madero.